jueves, 21 de octubre de 2010

Piedra sobre piedra

Quisiera guardarlos,
a todos ustedes,
lejos de lo que he recolectado.

De una a otra tierra llevé
un grave silencio
que ni como silencio sonaba.

Más allá de mis hombros erguí
un altar muerto de latas
donde el fuego no arde
para quienes ya no tienen sed.
Yo aún me quemo.

Es éste costado de la vida
el que florece en mí.
Me dieron todas las semillas,
y mi sangre alimentó las más pálidas.

Pero en uno de sus brazos
este río negro ya no es turbio
cuando en sus piedras están tus ropas.

Vos sos a quien no quiero guardar
de estas aves sin plumas,
porque mi tierra ha dado un árbol
cuyo sol dibuja tu sombra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Todo esto y una súplica:
que en tiempos de sequía,
que en tiempos de espanto
cuando mi mandíbula sea pasto,
me resucites llevando
mi cabeza entre tus piernas
y diciéndome que beba."

Ges dijo...

Hola, estuve viendo la metáfora acerca de la tierra y otros versos "oscuros" en otros poemas.