martes, 9 de enero de 2007

Amaneceres suicidas

Las horas son cuchillos.
Son cuchillos los que caen sobre el pupitre,
sobre la madera verde plastificada
que se rompe
y los pedazos verdes y brillantes como uñas
caen al suelo, y se transforman
en lágrimas de plástico que rodean los
tobillos de las chicas y
sus medias azules y caídas
porque a esas horas de la mañana el elástico
ya había cedido desde hacía dos meses.

Rompas el despertador y te claves las agujas
en el cuello
como si te clavases todas las antenas parabólicas,
los andamios, las cúpulas, las torres,
como si te clavases la verdadera aguja,
y los hombres con traje y los chicos con uniforme
y los descerebrados con uniforme y las mujeres con vestidos
y el pavimento y los autos
sean los números impresos en el cuerpo de plástico de la jeringa sucia
rebosante de droga obtenida después de una noche de robar o de dejarse penetrar.

Te arruines la vista al clavarte la uña postiza en el ojo
sacándote una lagaña
y la sangre sólo parece ser de tu manicura escarlata
dejando el terror del iris destrozado para horas después
de seguir dando vueltas en las sábanas
hasta caminar sorda de dolor,
inmóvil de frío,
acalambrada de quietud,
al baño,
y no sea hasta después de mear parada y de tocarte los pechos falsos
cuando digas que no necesitás nada más que todo lo que pasa
para rebanarte el ojo sano con la navaja.

Te despiertes en tu verdadero amanecer,
cuando la botella parece una patada en el cráneo
y una agitación inmóvil de cerebro,
de la boca entreabierta se caiga,
la saliva como una pasta viscosa,
las crías de las moscas que dejaron sus huevos apilados sobre la encía donde te falta la muela,
y sea un desfase horario todo el comportamiento de las calles
y haya que cantar, saltar, romper cosas y llorar
hasta que los bares vuelvan a abrir.

Nena, voy a ser tu amor, voy a gobernar tu casa, voy a ayudar a tu hermana, voy a encontrar a tu padre muerto, voy a matar a tu padre desaparecido, quiero decir que voy a hacer que todos estén despiertos, que voy a disparar desde los techos a todas horas, tu mamá nos va a cocinar, van a ser las 7 de la tarde todos los días, la tele va a pasar tu telenovela, vamos a verla sentados en la mesa con el mantel rojo y blanco, voy a abrir los ojos y voy a pasar a través de esta puerta y de esa otra, después la tercera puerta y la puerta de la calle, luego la de entrada, la del aula, la del baño y todas las necesarias para perderme sin fin, voy a quemar todas las ideas comunistas fascistas anarquistas democráticas religiosas ateas totalitarias sistemáticas conservadoras liberales tradicionales costumbristas modernistas literarias pictóricas cinematográficas teatrales arquitectónicas escultóricas químicas físicas matemáticas laborales radicales machistas feministas sexistas oligárquicas vanguardistas culturales didácticas morales pornográficas sexuales maquinales fantasmales históricas reales irreales lógicas ilógicas coherentes incoherentes, sólo vos y yo, las sábanas cansadas con nuestros cuerpos pegados y mi fantasma que se levanta y sale dejándome más muerto que nunca.

1 comentario:

Jonás dijo...

Solamente quiero decir que me agarraste totalmente desprevenido con "Amaneceres Suicidas". Nunca pensé que iba a leer algo tan enérgico y verdadero.
Mientras me sorprendía más y más por la narrativa establecida, pensé que era una obra de un autor desconocido o que por lo menos, yo ignoraba.
Ahora me pongo algo más crítico [??] y me parece que la última parte pierde fuerza, pero igualmente me pareció genial y era imposible no imaginarte como un poeta maldito, parado encima de un taburete, recitando en algún callejón barceloniano alejado de la urbe.

Me parecía bastante familiar la frase: "Afila sin miedo" ^^