lunes, 26 de noviembre de 2007

Idea para el poema que X no le escribió a Y

Entonces supe que todo había terminado. Pensé en que debía sentir un impulso romántico propio de mi edad; decirle que no importaba. Y no era que entonces me importara mucho o me resultara imposible de enfrentar. Pero mi impulso fue desear que ella tampoco guardara resquicio alguno de esperanza. Ya era tarde en el parque y dijimos adiós sabiendo que ya nunca tocaría volver a vernos. Pensé por un segundo en rememorar algo suyo con exactitud. No fue hace mucho. No creo en la felicidad desde mucho antes de conocerla, pero confío en que ella sí.

1 comentario:

mariana t. dijo...

yo tampoco creo en la felicidad.

un beso, tu amiga Mariana.

http://www.fotolog.com/nanakitsch